Melodías con salitre: Blanca Adelfa despierta la marea en “La Playa” 

Las siempre chispeantes Blanca Adelfa, ese power trío granadino que en apenas un suspiro ha empezado a dejar su huella en la escena alternativa, regresan con su segundo sencillo: “La Playa”. Con este lanzamiento, las artistas consolidan una identidad cada vez más jugosa y reconocible, un estilo que se desliza entre la dulzura y la furia contenida, como una ola que revolotea antes de romper. La canción será una de las piezas centrales de su esperado primer Ep, “Algo Tan Bonito Para Ti”, un título que ya insinúa ternura, desgarro y un toque casi cinematográfico. Para rematar, “La Playa” llega acompañada de un videoclip dirigido por Paul Rodie, filmado en septiembre de este año, que convierte la canción en una experiencia visual plena de brisa, pasajes oníricos y un magnetismo un tanto insólito. 

La grabación del tema tuvo lugar en febrero de 2025, en el estudio Producciones Peligrosas, un refugio sonoro por el que han pasado bandas que hoy son referencia dentro de la música independiente. Allí, bajo la supervisión del técnico de sonido Darío Muñoz, la canción encontró su forma definitiva: arreglos que suenan a verano eterno, guitarras que chisporrotean y voces que parecen llegadas desde un eco familiar pero extraño, casi sideral. “La Playa” se presenta como la sucesora natural de “Hago Todo Sin Pensar”, el sencillo anterior del grupo, otro adelanto del Ep que verá la luz en 2026. Todo apunta a que este primer trabajo será un compendio de atmósferas envolventes, emociones urgentes y melodías que se quedan ancladas en la memoria, como una palabra poco usada que reaparece de repente: evanescente. 

Formadas en 2024, Candela García Reyes, Irene Tejero Fernández y Sara Armada Díaz han logrado, en muy poco tiempo, levantar un proyecto que se siente sólido, valiente y sorprendentemente maduro. Su música navega por un espectro que va desde un grunge-pop electrificado hasta un dream post-punk nebuloso, atravesado por destellos de shoegaze que envuelven cada tema en una especie de neblina encantadora. La banda no oculta sus influencias: mencionan con naturalidad a grupos contemporáneos como Wolf Alice o Repion, pero también a iconos del alt-rock británico como The Cranberries, cuyas huellas se detectan en ciertos giros vocales y en esa mezcla de vulnerabilidad y fuerza que tanto caracteriza su sonido. 

Aun así, lo más interesante de Blanca Adelfa no es solo lo que beben, sino lo que destilan. Hay en sus canciones una frescura jovial, un ímpetu casi travieso, como si cada acorde fuese una invitación a perderse y encontrarse en el mismo instante. Se intuye que este Ep será solo el primer capítulo de un proyecto con mucho por contar; una especie de diario musical escrito con sinceridad, electricidad y un particular gusto por lo inesperado. 

La marea ya está subiendo, y todo indica que Blanca Adelfa está lista para dejar espuma, rastro y terremoto allá por donde pase.