Helia De Arco se sincera en “Ojos Negros”: vulnerabilidad, desahogo y nuevas rutas en solitario 

Helia De Arco, conocida por ser la voz y teclados de las granadinas Carmencore, da un paso más en su camino individual con el lanzamiento de “Ojos Negros”, su nuevo single en solitario. La canción, que supone su segundo adelanto, funciona casi como una réplica emocional a “Alien”, su anterior tema, aunque nace (según se percibe) de una necesidad más que de una estrategia. 

En “Ojos Negros”, Helia construye un relato que parte de la frustración de sentirse malinterpretada. La protagonista se defiende sin levantar la voz, pero con claridad: mostrarse vulnerable no es sinónimo de debilidad. Al contrario, el tema reivindica la honestidad emocional y el hecho de haber amado sin filtros, incluso cuando eso deja huella. Todo ello envuelto en una atmósfera íntima que encaja con esa sensación de desahogo contenido. 

Este lanzamiento forma parte de una serie de canciones que desembocarán en su primer álbum en solitario, previsto para el mes de junio y que, por el momento, sigue sin título. Un proyecto que no estaba en los planes iniciales de la artista, más centrada hasta ahora en su trabajo con Carmencore, pero que ha ido tomando forma casi de manera orgánica, como si las canciones fueran encontrando su propio espacio fuera de la banda. 

Y es que el origen de este camino en solitario tiene algo de giro inesperado, de esos que parecen sacados de una escena cotidiana pero con carga emocional suficiente como para convertirse en canción. Tal y como ella misma explica: “Una ruptura el día antes del suspenso del examen de conducir hizo que me saliese una melodía exageradamente triste al volver a casa, estaba fuera de combate. Algo que pegaba con el piano, que parecía en un principio demasiado vulnerable para llevarlo a una banda”

A partir de ahí, lo que podría haber quedado como un momento puntual terminó abriendo una nueva vía creativa. “Ojos Negros” confirma esa dirección: una Helia De Arco que se permite explorar sin red, con un tono más íntimo, pero igual de firme, donde la emoción no se esconde y, de hecho, se convierte en el motor principal de todo el proyecto.