Amigas Adiós: una fugaz aventura de rock alternativo con acento valenciano
Hay formaciones musicales que necesitan años, incluso décadas, para escribir su historia, y otras que apenas requieren unos cuantos meses para dejar constancia de su personalidad y sus inquietudes artísticas. En este segundo apartado podríamos situar a Amigas Adiós, una banda valenciana de rock alternativo cuya existencia fue tan fugaz como intensa. Nacidas en 2024, las cuatro integrantes emprendieron una aventura musical cargada de ilusión, guitarras y buenas intenciones que, contra todo pronóstico, llegaría a su punto final en octubre de 2025. Una despedida prematura que puso el cerrojo a un proyecto con ingredientes suficientes para haber recorrido un camino bastante más largo.
Detrás de aquel nombre tan peculiar se encontraban Lorena García, encargada de la voz y la guitarra acústica; Belén Muñoz, responsable de la guitarra solista y los coros; Lena Cerrato, al bajo; y Lydia Vallez, sentada tras la batería. Cuatro músicas que decidieron unir fuerzas para dar forma a una propuesta donde el rock alternativo ejercía de columna vertebral, acompañado de una saludable contundencia instrumental, melodías con carácter y una actitud escénica que no necesitaba demasiadas florituras para hacerse notar.
Su planteamiento combinaba la energía de las guitarras con una sensibilidad melódica que aportaba matices a las composiciones. No se trataba únicamente de hacer ruido, sino de encontrar un equilibrio entre la pegada eléctrica y la expresividad de las canciones. Una fórmula que, sumada al carisma de sus componentes, permitía vislumbrar las posibilidades de una banda que todavía estaba dando sus primeros pasos.
Y es que Amigas Adiós pertenecían a esa estirpe de formaciones que entienden la música como una experiencia compartida, donde las ganas de crear, ensayar y subirse a un escenario tienen tanto peso como las propias canciones. Una filosofía que, aunque no garantiza una trayectoria longeva, sí puede convertir cada actuación en una pequeña celebración del entusiasmo colectivo.

Del recogimiento acústico a la sacudida eléctrica
El calendario de 2025 comenzó a moverse para ellas durante el mes de febrero, cuando protagonizaron su presentación en directo en el Hard Rock Café de Valencia. Aquella primera comparecencia pública tuvo lugar en formato acústico y sin todas sus componentes, una manera de enseñar sus credenciales musicales sin parapetarse detrás de una muralla de amplificadores. Una puesta de largo que permitió acercarse a su repertorio desde una perspectiva más desnuda y directa.
Pero las ganas de enchufar las guitarras no tardaron en hacerse notar. Ese mismo mes, Amigas Adiós cambiaron el recogimiento acústico por la electricidad y se subieron al escenario de la sala La La de Valencia, compartiendo cartel con Cálmese Señora.
Una nueva oportunidad para mostrar su faceta más guitarrera y trasladar al directo la energía que definía su propuesta. Dos actuaciones en apenas unas semanas que dejaban entrever una formación dispuesta a hacerse un hueco en el circuito musical valenciano.
Aquellos primeros conciertos suponían también el inevitable bautismo de fuego de cualquier grupo emergente: enfrentarse al público, comprobar cómo funcionan las canciones fuera del local de ensayo y comenzar a construir una identidad escénica propia. Un aprendizaje que difícilmente puede adquirirse de otra manera y que forma parte de la intrahistoria de innumerables aventuras musicales.

Dos canciones para dejar constancia de su existencia
Tras aquellos primeros encuentros con el público, llegó el momento de dejar constancia de su música en el estudio de grabación. Y fue en mayo de 2025 cuando apareció “Todo Sigue Igual”, su primer sencillo y, por tanto, su carta de presentación discográfica.
Para materializar aquella grabación, el cuarteto acudió a los Estudios Maret, situados en La Cañada, una urbanización sita en el término municipal de Paterna, Valencia. Allí trabajaron bajo la dirección de Carlos Campos, encargado de acompañarlas en el proceso de dar forma a su primera referencia publicada.
Un paso importante para cualquier formación emergente, especialmente cuando se trata de transformar las ideas nacidas en los ensayos en una canción que pueda viajar más allá de los escenarios. Porque entrar en un estudio supone también enfrentarse a decisiones, matices y pequeños desafíos que contribuyen a definir la personalidad sonora de un proyecto.
El estreno de “Todo Sigue Igual” abría así una nueva puerta en su breve recorrido. Ya no se trataba únicamente de una banda que comenzaba a dejarse ver en las salas de conciertos, sino de un proyecto que empezaba a construir su propio pequeño catálogo de composiciones.
La siguiente entrega no se hizo esperar demasiado. En agosto de aquel mismo año llegaba “La Duda Existencial”, segundo sencillo del grupo y, aunque entonces todavía no se sabía, también el último de su discografía.
Para esta nueva incursión, Amigas Adiós volvieron a confiar en las instalaciones de los Estudios Maret, aunque en esta ocasión la producción quedó en manos de Belén Muñoz, guitarrista de la propia formación. Un detalle que añadía un componente especialmente personal al trabajo, al asumir una de sus integrantes las responsabilidades de producción de la canción.
Dos sencillos publicados con apenas tres meses de diferencia conformaron finalmente la totalidad de su legado discográfico. Un repertorio ciertamente escueto, pero suficiente para dejar testimonio de una iniciativa que comenzaba a adquirir forma y que, aparentemente, todavía tenía muchas páginas por escribir.

El Loco Club, escenario de una despedida inesperada
Sin embargo, septiembre acabaría convirtiéndose en un mes decisivo para el futuro de la banda.
El 6 de septiembre de 2025, Amigas Adiós ofrecieron el que terminaría siendo su último concierto. La cita tuvo lugar en El Loco Club, uno de los espacios más reconocibles y emblemáticos de la actividad musical valenciana, donde compartieron escenario con Diamante Negro.
Aquel encuentro, que podía interpretarse como una parada más dentro de su incipiente singladura, acabaría adquiriendo con el paso de las semanas un significado completamente diferente. Sin que necesariamente existiera entonces una conciencia pública de despedida, aquella actuación se convirtió en el punto final de su trayectoria sobre los escenarios.
Resulta curioso cómo determinados acontecimientos adquieren una dimensión especial únicamente cuando se contemplan con la perspectiva del tiempo. Lo que en su momento parecía una fecha más en la agenda de conciertos terminó convirtiéndose en el último capítulo en directo de Amigas Adiós.
Y es que, apenas un mes después, llegaría una noticia que seguramente no figuraba entre las expectativas de quienes habían comenzado a seguir sus pasos.
Un adiós anunciado entre agradecimientos y buenos recuerdos
En octubre de 2025, tras un periodo de silencio en sus canales habituales de comunicación, las cuatro músicas recurrieron a sus redes sociales para anunciar que Amigas Adiós dejaba de existir como grupo.
Lo hicieron mediante un mensaje breve, sincero y sin grandes aspavientos, en el que reconocían que la decisión había resultado difícil y preferían quedarse con los recuerdos positivos de la experiencia.
“Hemos estado un tiempo ausentes y tenemos una noticia que daros. Amigas Adiós se termina. Después de nuestro último concierto hemos tomado esta difícil decisión. Queremos quedarnos con los buenos momentos y os agradecemos un montón todo el apoyo que nos habéis dado”, explicaban en aquel comunicado.
Unas palabras que ponían fin a las especulaciones que pudiera suscitar su ausencia y que, al mismo tiempo, transmitían gratitud hacia quienes las habían acompañado durante aquella aventura.
Sin entrar en explicaciones pormenorizadas sobre los motivos de la separación, el cuarteto optaba por despedirse con elegancia, evitando dramatismos y poniendo el acento en todo aquello que había merecido la pena.
De esta manera concluía una historia que apenas había comenzado a desperezarse. Desde su nacimiento en 2024 hasta su disolución en octubre de 2025, Amigas Adiós vivieron una trayectoria breve, pero salpicada de actuaciones, grabaciones y experiencias compartidas.
Un recorrido condensado en poco tiempo que las llevó desde una presentación acústica en el Hard Rock Café hasta escenarios como El Loco Club, pasando por la publicación de sus dos únicas canciones.

Cuando una historia breve también merece ser recordada
Resulta inevitable preguntarse qué habría podido suceder si el proyecto hubiera continuado adelante. Quizá nuevos sencillos, un primer álbum, más conciertos o una evolución artística que nunca llegaremos a conocer. Pero entrar en el terreno de las conjeturas sería intentar escribir una historia que sus propias protagonistas decidieron cerrar.
Lo que sí permanece es el testimonio de cuatro músicas que, durante una etapa de sus vidas, compartieron instrumentos, escenarios, creatividad y esa particular camaradería que se fragua cuando varias personas deciden poner en marcha una banda.
Porque el valor de una formación no siempre se mide por la cantidad de discos publicados, los kilómetros recorridos o los años acumulados sobre las tablas. En ocasiones, también reside en la valentía de intentarlo, en las canciones que consiguen ver la luz y en los momentos que quedan grabados en la memoria de sus integrantes y de quienes tuvieron la oportunidad de escucharlas.
Amigas Adiós se marcharon casi tan deprisa como llegaron, dejando tras de sí dos sencillos, unos conciertos y el recuerdo de una propuesta que apenas tuvo tiempo de desplegar todas sus posibilidades.
Su historia es también un pequeño recordatorio de la naturaleza imprevisible de los proyectos musicales. No todas las bandas están destinadas a celebrar aniversarios multitudinarios ni a acumular una discografía interminable. Algunas aparecen, aportan su granito de arena a la escena local y desaparecen antes de que el público haya tenido tiempo de familiarizarse completamente con ellas.
Eso no significa que su existencia carezca de importancia. Al contrario, cada iniciativa contribuye, a su manera, a alimentar ese ecosistema musical que se nutre de nuevas ideas, inquietudes compartidas y artistas dispuestos a aventurarse por caminos propios.
Y aunque su aventura musical ya pertenece al pasado, siempre quedarán “Todo Sigue Igual” y “La Duda Existencial” como pequeñas huellas sonoras de aquella efímera travesía.
Al final, su propio nombre terminó adquiriendo un significado inesperadamente premonitorio. Eran amigas, hicieron música juntas y, llegado el momento, dijeron adiós. Eso sí, con las guitarras todavía resonando en el recuerdo.

