Neomak -“Lazturak Orbain” (Balaunka, 2025) 

Por Vicente Ribas 

Neomak actualmente formado por Alaitz Escudero Unanue, Leire Etxezarreta Learreta, Irati Gutiérrez Artetxe y Garazi Otaegi Lasarte. Con este equipo de mujeres jóvenes y talentosas, han construido una identidad musical única, capaz de combinar tradición vasca con exploración contemporánea y sensibilidad pop. 

En 2025, bajo la discográfica Balaunka, Neomak ha lanzado su segundo álbum, “Lazturak Orbain”, un trabajo que confirma que la banda no solo crece, sino que evoluciona con audacia y coherencia. El disco ha sido grabado entre Euskadi y Cataluña, contando con la producción de Olivera Estudi en Bañolas (Girona) y con la colaboración de Haritz Harreguy en Euskadi, lo que refleja su intención de mantener un equilibrio entre raíces locales y sonoridad global. 

“Lazturak Orbain” está compuesto por nueve joyas musicales: “Preludio”, “Galdera Ikurrak”, “Piztia”, “Inork Ez Du Berdin Egiten Negar”, “Ordaina”, “Esperantzak”, “Orbainari(n)”, “Sehasketan” y “Outro”. Cada una de ellas funciona como un capítulo de un relato emocional que recorre el miedo, las cicatrices, la esperanza y la resiliencia. 

El álbum comienza con “Preludio”, un tema delicado y meditativo que abre la puerta a todo lo que vendrá, invitando al oyente a entrar en un espacio íntimo y reflexivo. “Galdera Ikurrak” plantea preguntas simbólicas sobre los cambios y los caminos que elegimos, mientras que “Piztia” irrumpe con una energía juguetona y ligera, un respiro divertido en medio de tanta introspección. En “Inork Ez Du Berdin Egiten Negar”, Neomak aborda la vulnerabilidad de manera magistral, explorando cómo cada persona vive la tristeza de manera diferente y haciendo que la emoción se sienta cercana y universal. 

“Ordaina” nos habla del equilibrio entre dar y recibir, una reflexión sobre lo que cargamos y lo que esperamos de los demás, con una melodía que acompaña sin presionar. “Esperantzak” irradia luz: es un canto a la esperanza y al valor de enfrentar el cambio, una canción que empuja suavemente hacia adelante. Con “Orbainari(n)”, el grupo reivindica las cicatrices como parte de la identidad, mostrando que nuestras heridas no son debilidades, sino historias que nos moldean y nos hacen más fuertes. 

“Sehasketan” amplía la mirada hacia lo colectivo, reflexionando sobre las heridas compartidas y la fuerza que nace de la unión, mientras que “Outro” cierra el álbum con un suspiro íntimo, dejando al oyente con la sensación de haber recorrido un viaje completo, lleno de emociones y aprendizajes. 

Musicalmente, “Lazturak Orbain” combina la riqueza del folk tradicional (la trikitixa, los panderos y las voces) con la modernidad de la electrónica y el pop, logrando un equilibrio perfecto. La producción es más madura y detallista que en su primer álbum, y se percibe un cuidado especial en cada capa sonora y en las armonías vocales. Las melodías tienen fuerza y delicadeza a la vez, y las letras transmiten sinceridad y profundidad sin resultar pesadas. 

No es exagerado decir que este disco es una de las grandes sorpresas del año. Neomak ha logrado dar un salto artístico significativo: han crecido sin perder su esencia, abrazando sus raíces mientras exploran nuevos territorios sonoros. Cada canción puede disfrutarse individualmente, pero juntas forman un relato cohesionado que habla de miedo, transformación y esperanza. 

En definitiva, “Lazturak Orbain” es un disco que se escucha con calma, que se aprecia con detalle y que se siente con el corazón. Es perfecto para escuchar en soledad, para dejarse llevar por las emociones que despierta, o para disfrutar en directo, donde la energía de las integrantes (ahora cuatro) se siente aún más viva. Neomak demuestra que están en su mejor momento: un grupo valiente, creativo y auténtico que sabe cómo combinar tradición y modernidad para crear algo emocionante y memorable.