Marina Domínguez se sumerge en sus pensamientos con “Submarino” 

Hay días en los que apagar la cabeza parece una misión imposible. Una idea lleva a otra, después llega una tercera y, cuando queremos darnos cuenta, estamos dando vueltas a asuntos que probablemente no tenían tantas vueltas. Marina Domínguez conocen bien esa sensación y han decidido convertirla en canción. El resultado es “Submarino”, un nuevo sencillo con el que las zaragozanas enseñan una cara más íntima de su música sin renunciar a la personalidad que vienen construyendo en sus anteriores lanzamientos. 

Esta vez toca bajar unas cuantas revoluciones y mirar hacia dentro. Si hasta ahora el cuarteto había mostrado especialmente su vertiente más directa y desenfadada, “Submarino” descubre qué ocurre cuando toda esa energía se enfrenta a una jornada de pensamientos acumulados. La canción habla del agotamiento que provoca darle demasiadas vueltas a las cosas, de esa batalla bastante cotidiana contra una cabeza que algunas veces parece decidida a trabajar horas extra sin que nadie se lo haya pedido. 

Y precisamente ahí reside buena parte del atractivo del tema. Marina Domínguez aborda el sobrepensamiento sin convertirlo en un enorme drama ni buscar respuestas grandilocuentes. “Submarino” habla más bien de la necesidad de poner límites al ruido mental y de recuperar una sencillez que, una vez perdida, no resulta tan fácil encontrar. 

Para expresarlo, la banda mira hacia la naturaleza y contrapone la complejidad de nuestros pensamientos con formas de existencia aparentemente mucho más simples. Lo animal y lo vegetal aparecen como imágenes de una vida gobernada por mecanismos más elementales, lejos de ese empeño tan humano por analizar, anticipar y cuestionarlo prácticamente todo. Pero regresar a semejante estado de sencillez es imposible, y ahí aparece la contradicción que recorre la canción: saber que buena parte del laberinto está dentro de nosotros y, aun así, no encontrar fácilmente la salida. 

Musicalmente también supone un pequeño cambio de escenario para Marina Domínguez. Su nervio punk continúa formando parte de la identidad del grupo, aunque en esta ocasión queda parcialmente contenido para dejar espacio a una atmósfera más introspectiva y melancólica. No significa que hayan guardado las guitarras en un cajón. Todo lo contrario: siguen teniendo peso, pero ahora trabajan más las texturas y la densidad que el golpe inmediato. 

Las guitarras melódicas y distorsionadas van creciendo alrededor de las voces y aportan una sensación de profundidad que encaja especialmente bien con el título. Hay algo envolvente en “Submarino”, como si la canción avanzara unos metros por debajo de la superficie habitual del grupo. En algunos momentos, esa combinación entre fragilidad y distorsión puede traer a la memoria la intensidad de “Creep” de Radiohead, mientras los sintetizadores etéreos amplían el paisaje y refuerzan esa impresión de aislamiento que atraviesa el tema. 

Ese contraste le sienta bien a la banda. Hay melodía y delicadeza, pero debajo continúa latiendo cierta aspereza. En lugar de lanzarse directamente contra el oyente, “Submarino” va ganando terreno de una manera más pausada, dejando que guitarras, sintetizadores y voces construyan progresivamente el clima de la canción. El resultado 

amplía el registro de Marina Domínguez y demuestra que su propuesta puede desenvolverse también en espacios menos explosivos. 

“Submarino” ha sido producida por Carasueño y masterizada por Javier Roldón en Vacuum Mastering, y funciona además como última escala antes de conocer el nuevo trabajo del grupo. El próximo 30 de octubre verá la luz “Era Más Barato Llorar”, el Ep con el que Marina Domínguez reunirá esta nueva etapa. 

Antes de llegar hasta aquí ya habían aparecido “En Todas Partes” y “AA Ana Psicóloga”, dos canciones que fueron dejando pistas sobre un proyecto en el que parecen convivir el desparpajo, las guitarras, el sentido del humor y una mirada bastante reconocible hacia las pequeñas catástrofes de la vida cotidiana. “Submarino” añade ahora una pieza diferente al puzle: menos pendiente de hacer ruido hacia fuera y mucho más interesada en escuchar todo el que hacemos por dentro. 

Ese cambio de perspectiva resulta especialmente interesante de cara al Ep. Un grupo puede encontrar rápidamente una fórmula que funcione; lo complicado es evitar quedarse encerrado en ella. Marina Domínguez parecen dispuestas a moverse entre distintos estados de ánimo sin perder el carácter de sus canciones. Si los anteriores adelantos enseñaban una faceta más descarada, aquí aparece otra más vulnerable, pero no por ello menos reconocible.