Génesis insurgente en Barcelona
A finales de 2011, en el efervescente marco del movimiento feminista autónomo de Barcelona, germinó una banda llamada La Tía Carmen. No fue un capricho pasajero ni un entretenimiento anecdótico: fue una respuesta sonora, una suerte de artefacto cultural nacido de la mirada crítica hacia la sociedad en general y, en concreto, de una afilada sensibilidad de género.
La necesidad de generar referentes alternativos en el mundo de la cultura, sumada a inquietudes musicales que bullían como magma subterráneo, llevó a cinco mujeres (lesbianas y trans) a formar un grupo que ocupaba, sin pedir permiso, un espacio tradicionalmente reservado a los hombres. A través de la música emitían un discurso crítico, visibilizaban su identidad y aportaban al movimiento feminista autónomo una herramienta más de difusión y ocio.
Con escasos conocimientos musicales pero con una desmesurada pulsión por decir cosas (y decirlas alto), así nació La Tía Carmen: Gracia (batería), Miriam (guitarra), María (voz), Katu (guitarra) y Anita (bajo). Una alineación que, más que técnica, era convicción pura.

La chispa inicial y un lema inapelable
En una entrevista recordaban su origen con una mezcla de humor y determinación: “Miriam llevaba años obsesionada con tener un grupo, después de comentármelo empezamos a buscar aliadas… decidimos que queríamos que María fuera la cantante, contamos también Katu, con quien ya habíamos tenido un intento de banda antes, así que solo nos faltaba la bajista. Estuvimos dando voces y en un encuentro autodefensa feminista Anita nos dijo que se apuntaba”.
Y añadían otro momento bisagra: en la Mostra De Films De Dones de 2011, tras el documental de Le Tigre, comprendieron que tenían que hacerlo. Sin más dilación pusieron fecha de ensayo.
Su lema era tan honesto como punzante: “No somos buenas pero somos necesarias”, porque (decían) hay muy pocas bandas del rollo feminista y de bolleras. Una declaración de principios que era casi un manifiesto.

Primeros conciertos: del norte a la Ciudad Condal
Entre sus primeros conciertos destaca el celebrado en Oñate (Guipúzcoa) en 2012. Ese mismo año tocaron en el Rock & Trini en Barcelona y también en Ca La Dona, igualmente en Barcelona. Era el inicio de una cartografía musical que se iba trazando entre centros sociales, espacios autogestionados y escenarios alternativos.
La maqueta de 2013: irreverencia en cinco actos
A mediados de 2013 lanzaron una maqueta en Cd con cinco temas: “Soy Una Butch”, divertida versión de “Soy Una Punk” de Aerolíneas Federales, “Piedras”, “Gordas y Peludas”, “Clemátide” y “Ciudad Hormiguero”.
Las canciones comenzaron a circular por sus redes sociales, expandiéndose por el subsuelo digital feminista como pólvora lírica.
De “Soy Una Butch” grabaron un divertido videoclip en septiembre, realizado por Pol Galofre y Diego Marchante, y rodado principalmente entre el CSOA La Teixidora y el Área de Descanso Porta, en Barcelona. El videoclip vio la luz en diciembre y tuvo su presentación días antes en el CSO La Gordíssima, también en Barcelona.

Escenarios combativos: 2013 en ruta
En septiembre de 2013 tocaron en las Festes Alternatives y Feministes de Sant Andreu De Palomar, barrio de Barcelona. En octubre viajaron a Madrid para actuar en el CSO La Quimera dentro de un Fiestón Octubre Trans.
Ya en noviembre regresaron a la Ciudad Condal para tocar en el CSO La Carbonería con motivo del quinto aniversario del local. Cada concierto era una proclama amplificada.
2014: regreso a la carga
No fue hasta mayo de 2014 cuando hubo nuevas noticias de La Tía Carmen. Actuaron en Kan Pascual, una masía situada en el barrio periférico de Vallvidrera, en Barcelona, donde compartieron escenario con Las Guindillas y Anarko Pibxs.
En junio tocaron en otro concierto celebrado en Ca La Dona, dentro de un evento llamado Escola Feminista D’estiu, y ese mismo mes lo hicieron en el Carrer Arc De Sant Cristòfol, en Barcelona. Persistentes, combativas, inasequibles al desaliento.

2015: diversidad, fiestas y resistencia
Tras un parón, en mayo de 2015 regresaron a los escenarios en el Espai Jove La Fontana, en Barcelona, junto a Snooze y Les Txatys, en el marco de la Setmana Per La Diversitat Sexual y De Gènere.
Ese mismo mes actuaron en las Fiestas De La Trinitat Vella, también en Barcelona, en el Ateneu Libre Pensamiento, compartiendo cartel con Laura Corda, Olivia Poeta, La Kraneo y Ester Sin H.
En julio participaron en las Festes Majors Populars Del Poble Sec en Barcelona, tocando junto a Las Rubias. Su presencia en el underground feminista era ya indiscutible.
Canciones que dejan huella
Su música y sus letras no pasaban desapercibidas en el subsuelo más oscuro y feminista del momento. Por ejemplo, “Gordas y Peludas” fue versionada en alguna ocasión por Genderlexx.
Asimismo, “A La Huelga, Compañera”, adaptación de “A La Huelga” de Chicho Sánchez Ferlosio (1963), fue rescatada en la versión de La Tía Carmen por alguna que otra banda. Su repertorio, aunque breve, tenía resonancia.

Últimas andanzas
En marzo de 2016 tocaron en el Casal De Joves Cal Jardiner en Parets Del Vallès (Barcelona). En junio actuaron en Ripollet, en la Diada Per L’alliberament Lesbià, Gai, Transsexual, Bisexual i Intersexsual.
Después ofrecieron otro concierto en junio en el CSO La Astilla, en Jorquera (Albacete), con el objetivo de recaudar fondos para el grupo de percusión feminista Somsó. Música como herramienta y como causa.
En marzo de 2017 anunciaron en sus redes sociales que se disolvían, cerrando una etapa de seis años. Lo comunicaron así:
“A lo mejor habéis oído rumores… Sí, es verdad, La Tía Carmen lo dejamos… cerramos una etapa de 6 años de música, risas, feminismo, encuentros, conciertos… Porqué la vida es cambio y quien sabe qué ventana se abrirá después de esto. Tantas gracias a todxs lxs que nos habéis acompañado en este viaje increíble! Que no paren las bandas feministas! Nos vemos en las calles! Y en el último concierto este sábado en Can Batlló!!”.
En otra entrevista explicaban:
“Llevamos muchos años con el mismo repertorio y se nos ha comido un poco la vida… no conseguíamos avanzar a nivel musical o de contenidos. Tenemos siete temas que no hemos podido acabar y presentar al público. Teníamos la sensación de mucha energía al principio, pero después ya no lo priorizábamos tanto… curros, estudios y la cosa se complica. Por respeto a nosotras mismas lo mejor era separarnos ahora. Era algo para disfrutarlo, el momento en el que vimos que no íbamos a avanzar, decidimos que antes de pelearnos sería mejor separarnos como amigas”.
Y así fue. El 11 de marzo de 2017 ofrecieron su último concierto en Can Batlló, en Barcelona.
Se bajó el telón, sí. Pero el eco (insumiso, jovial y necesario) siguió reverberando en cada acorde insurgente que ayudaron a sembrar.
Fuente: Chicas En Banda / Mujeres y Música

