Júlia reinventa su universo con “Oscil-lobatent” 

El proyecto de Estela Tormo junto a Lídia Vila, Júlia, se adentra en nuevas coordenadas sonoras con su cuarto álbum de estudio, “Oscil-lobatent”, que acaba de lanzar Hidden Track Records. Este trabajo se siente como un péndulo que oscila entre la delicadeza y la audacia: juguetón, inestable y luminoso, un espacio donde la transformación se celebra como motor creativo. 

A lo largo de sus ocho piezas, Júlia despliega un paisaje sonoro que se mueve entre el pop sintético, la electrónica sutil y el dream pop atmosférico. Cada canción es un microcosmos donde la búsqueda, la ruptura de rutinas y la exploración emocional se combinan con melodías cálidas y envolventes. La sensación general es la de navegar en un viento cambiante, donde la incertidumbre se convierte en aliada y lo efímero se abraza como parte del propio arte. 

El álbum ha contado con la producción de Javier Vicente, responsable de dar forma a la textura característica del disco: guitarras ligeras que flotan como bruma, percusiones delicadas y sintetizadores que generan una atmósfera envolvente, siempre acompañados por la voz etérea de Tormo. Aunque se pueden intuir influencias de Cate Le Bon, Men I Trust o Alt-J, todo pasa por un filtro único que hace que el sonido de Júlia sea inconfundible. 

“Oscil-lobatent” no es solo un álbum: es un espacio abierto, casi como un mirador suspendido al viento. Sus canciones invitan a perderse en capas de emoción, a dejarse mecer por la oscilación constante entre la claridad y el ensueño, y a contemplar la música como un territorio cambiante donde cada escucha revela matices nuevos.