Tras su estreno en plataformas digitales el pasado mes de febrero, “Rojo Sangre”, el más reciente trabajo de Las Titis, inicia una nueva etapa con su publicación en formato físico. El Ep de la banda zamorana, integrado por cinco canciones, encuentra ahora acomodo en una cuidada edición en vinilo de 10 pulgadas, un soporte que encaja a la perfección con la atmósfera evocadora y el carácter analógico que impregnan sus canciones.
Este lanzamiento supone un paso más para un grupo que continúa apostando por la autoedición como carta de presentación, reforzando así su independencia creativa y su compromiso con un proyecto que crece sin renunciar a su personalidad. La llegada del vinilo se convierte, además, en una excelente oportunidad para redescubrir un repertorio construido sobre una marcada fascinación por la estética sonora de los años ochenta, una década cuya impronta se deja sentir en cada uno de los cortes del Ep. Sintetizadores, melodías de aire melancólico y un inconfundible aroma “retrofuturista” conviven en una propuesta que mira al pasado sin dejar de sonar plenamente actual.
La grabación de “Rojo Sangre” tuvo lugar en el estudio de Paco Loco, situado en El Puerto de Santa María (Cádiz), un enclave convertido desde hace años en lugar de peregrinación para innumerables artistas de la escena independiente. Su filosofía de trabajo, basada en preservar la espontaneidad y la identidad de cada proyecto, encajó plenamente con la propuesta de Las Titis. El proceso se completó con la masterización realizada por Víctor García en Ultramarinos Mastering, aportando el acabado definitivo a un trabajo que destaca por su equilibrio entre calidez y contundencia sonora.
La edición en vinilo llega en pleno verano como un aliciente para coleccionistas y seguidores del grupo, ofreciendo la posibilidad de disfrutar de estas cinco canciones en un formato que realza su carácter y convierte la escucha en una experiencia mucho más pausada y sensorial.
Las Titis están formadas por Rebeca Mostajo, encargada de la voz y los teclados; María Antúnez, a la guitarra; Claudia Serrano, que combina teclados y voz; Cecilia Serrano, al bajo y los coros; y Elisa Encinas, responsable de la batería y también de las armonías vocales. Juntas han dado forma a un proyecto con una identidad cada vez más definida, donde confluyen la nostalgia, la energía del pop independiente y una cuidada sensibilidad estética que las sitúa como una de las propuestas más interesantes surgidas en la escena alternativa de Castilla y León.


