Por Violet Femme
Les Testarudes han publicado su primer largo tras haber conseguido, con mucho talento, un lugar propio dentro de la escena jamaicana catalana. Formadas por nueve músicas de distintos puntos de Cataluña, nacieron también como respuesta a un espacio históricamente muy masculinizado, y ese origen atraviesa “Ai, Mare!” sin que la reivindicación le quite espacio a la música: hay orgullo colectivo, relevo generacional, deseo, humor, crítica y una defensa constante del derecho a ocupar escenarios, bailar y contar las cosas desde una mirada diferente.
“Ai, Mare!” se mueve entre ska, rocksteady, reggae y soul con respeto por la tradición, actualizando esos sonidos sin perder su esencia. Algo que destaca es lo bien cohesionado que suena todo, sobre todo por el peso de los vientos y la naturalidad con la que se complementan las voces. Hay temas instrumentales, canciones narrativas, momentos más personales y otros que son directamente una fiesta, pero el disco mantiene siempre un equilibrio que le permite pasar de la energía a la suavidad sin perder fluidez.
“Taracea” abre el disco como carta de presentación: un tema instrumental que deja ver desde el principio la fuerza del sonido colectivo de Les Testarudes. “Soc El Foc (Baby)” convierte una ruptura y el ego masculino en una canción hecha para bailar, cargada de ironía y vulnerabilidad a partes iguales, rematada por un “Soc el foc, no ho pots evitar” que termina de convertirla en un grito de empoderamiento. En “Relleu Sincopat”, la colaboración con Xèrif de Dr. Calypso convierte el relevo generacional del ska catalán en el corazón de la canción, con una tradición que sigue viva, pasa a nuevas manos y se expresa ahora desde voces femeninas.
“Nostàlgia Dolça” vuelve a la infancia desde pequeñas escenas del día a día, como la leche con galletas, los dibujos en la tele o el olor de casa, para hablar de la calidez de aquellos años y de la sensación de pertenencia, pero también desde la certeza de que ya no se puede volver atrás. “Con Cadenas” mezcla cine negro, deseo y represión en una historia nocturna cargada de humor, que termina convirtiéndose en una defensa de la imaginación frente a quienes intentan vigilarla. Tras este tema, “Un Mamut” se presenta como una fábula absurda y muy divertida sobre desarraigo, precariedad y la necesidad de sentirse aceptado, en la que el humor termina dejando paso a una idea sencilla pero poderosa: nadie deja de estar perdido hasta que encuentra una comunidad, y aquí el mamut acaba encontrándola ¡en una Herriko Taberna! La fábula da paso a “Beware Of The Police”, que condensa en poco más de dos minutos una descarga instrumental intensa y urgente.
“Deliri” retrata el enamoramiento como una obsesión que se repite una y otra vez, un deseo que se reconoce como vicio y tormento, pero del que no se puede escapar. “Where’s My Car?” transforma una visita al depósito municipal en una divertidísima fantasía de venganza, aunque al final la protagonista, como buena people pleaser, acaba pagando sin protestar. “Matí De Maig” abre un momento más íntimo para hablar de incertidumbre y deseo, con un encuentro que quizá solo fue un espejismo y una extraña nostalgia por un futuro que tal vez no llegue.
“Plou i Fa Soul” enlaza varios clásicos del soul femenino y reúne distintas formas de vivir el desamor, desde querer dejar atrás una relación hasta desear que esa persona vuelva. Finalmente, “Fill De La Fortuna” cierra el disco con una imagen sencilla y cálida, una cabaña, una cerveza y los amigos, como si la verdadera fortuna fuera saber que siempre hay un lugar al que volver.
“Ai, Mare!” es un disco muy completo, variado y bien construido. Les Testarudes miran la tradición del género con respeto, pero le dan una personalidad y un sonido propios, con humor y una energía colectiva que recorre todo el álbum en cada tema y que no podrás dejar de escuchar una y otra vez.

