Grup De Tíes cabalgan hacia una vieja tentación en “Recaída” 

Hay recaídas que conviene evitar y otras que, al menos, terminan convertidas en canción. Grup De Tíes pertenecen ahora a la segunda categoría. Unos seis meses después de publicar simultáneamente “Vichy Catalan” y “Vía De Escape”, las catalanas reaparecen con “Recaída”, un nuevo sencillo que introduce algún que otro requiebro inesperado en su sonido. 

El cuarteto formado por Beti Badía (voz y guitarra), Gin Torrado (guitarra), Amparo Seoane (bajo) y Mariona Rodríguez (batería) conserva aquí el indie-pop que viene marcando sus coordenadas, aunque esta vez deja que se cuele por las rendijas un apreciable aroma country. Una pequeña mudanza estilística que no supone abandonar la casa, sino abrir una habitación que hasta ahora permanecía cerrada. 

Compuesta por Beti Badía y producida por Aleix Turón y Edu Rodríguez Brugada, “Recaída” se ocupa de una pulsión tan antigua como poco aconsejable: la necesidad casi perentoria de regresar con una expareja. Ese instante en el que la memoria empieza a hacer trampas, los motivos de la ruptura pierden nitidez y volver sobre nuestros pasos parece, contra toda lógica, una idea estupenda. 

Grup De Tíes envuelven ese peligroso déjà vu sentimental en una canción de vocación atemporal, dejando que las hechuras campestres convivan con su querencia pop sin necesidad de cambiarse de traje por completo. 

Además, “Recaída” trae una pequeña novedad en la trayectoria del grupo: es la primera canción de Grup De Tíes que cuenta con videoclip. Y para estrenarse detrás de las cámaras han preferido recurrir al bricolaje audiovisual. La propia banda firma la dirección, Avril Martí se ocupa de la grabación y Gin Torrado del montaje. 

El universo country de la canción termina de tomar cuerpo en las imágenes gracias a la participación de Four Rivers, formación invitada para la ocasión y cómplice de esta primera incursión audiovisual. 

Así que ya tenemos a Grup De Tíes de vuelta. Con indie-pop, un poco de country y una ex rondando peligrosamente por la cabeza. Porque tropezar dos veces con la misma piedra quizá no sea recomendable, pero si la recaída deja una buena canción por el camino, al menos el descalabro tiene banda sonora.