Al·lèrgiques Al Pol·len – “No T’ho Desitjo Mai” (Montebello, 2026) 

Por Vicente Ribas 

Hay discos que llegan y discos que nos hacen especial ilusión. “No T’ho Desitjo Mai”, el nuevo trabajo de Al·lèrgiques Al Pol·len, pertenece a la segunda categoría. Después de ir descubriendo algunas de sus canciones a través de los singles de adelanto, teníamos muchas ganas de escuchar por fin el álbum al completo y comprobar hacia dónde nos llevaría esta nueva etapa. La espera ha merecido la pena. En Chicas En Banda sentimos auténtica fascinación por esta banda barcelonesa, por su desparpajo, su personalidad y esa habilidad para convertir las contradicciones de la vida en canciones que nos interpelan sin perder ni un ápice de ironía. Su quinto álbum, publicado el 16 de octubre por el sello discográfico Montebello, abre una nueva etapa en la que las guitarras ganan terreno, las atmósferas se oscurecen y las emociones se exhiben sin demasiados filtros. 

Doce canciones y alrededor de treinta minutos bastan para adentrarnos en un universo donde el desamor, el deseo, la pérdida y las miserias de la vida contemporánea conviven con una mirada crítica hacia la sociedad. El indie-rock y el shoegaze marcan buena parte de las coordenadas sonoras de un disco más crudo y compacto, que se aleja de los paisajes más luminosos de trabajos anteriores para explorar texturas más ásperas. No es una cuestión de ponerse estupendas y vestir de negro por decreto: la transformación responde a una evolución artística que se percibe tanto en el sonido como en la manera de abordar sus historias. 

“Deixaré D’existir” abre la puerta a este particular desbarajuste emocional, donde la pérdida y la necesidad de desaparecer de determinadas situaciones funcionan como punto de partida. “Diagonal” nos traslada a una Barcelona cargada de recuerdos, desencuentros y rincones que, después de ciertas experiencias, una preferiría no volver a pisar. La ciudad se convierte en algo más que un escenario: es también memoria, pertenencia y, cada vez más, un espacio difícil de reconocer. “Mai Més” continúa transitando por las secuelas del desamor, ese terreno pantanoso en el que juramos que no volveremos a caer mientras la vida, bastante socarrona ella, parece tener otros planes. 

“Shanghai”, uno de los adelantos de esta nueva etapa y una de nuestras preferidas, deja entrever la apuesta por una sonoridad más contundente, en la que las guitarras adquieren protagonismo y las canciones se permiten respirar de otra manera. “Apocalypsis Now” amplía el foco y dirige la mirada hacia las transformaciones urbanas, el turismo masivo y una Barcelona cada vez más complicada para quienes desean seguir viviendo en ella. La crítica social encuentra aquí un espacio propio, sin necesidad de recurrir a discursos engolados: basta con observar lo que sucede alrededor para entender que, a veces, la realidad ya viene escrita en clave distópica. 

“Sofà Ah Ah” introduce otro matiz en el recorrido, manteniendo ese gusto por los títulos singulares y las situaciones cotidianas que pueden esconder bastante más de lo que aparentan. “Un Amor Amb Mi” se adentra en el terreno de los afectos y el deseo, cuestiones que Al·lèrgiques Al Pol·len abordan desde una perspectiva desprejuiciada, sin necesidad de convertir cada experiencia en una moraleja. “Ho He Tornat A Fer” conecta con esa tendencia tan humana a tropezar de nuevo con la misma piedra, incluso cuando conocemos perfectamente su ubicación. Porque entender nuestros errores y dejar de cometerlos son dos disciplinas muy distintas. 

La ironía adquiere un filo especialmente incisivo en “PPP”, tema que señala el machismo presente en la industria musical y que apunta a productores, programadores y periodistas. Las siglas condensan una crítica que nace de experiencias incómodas y pone sobre la mesa unas dinámicas que siguen mereciendo mucha menos tolerancia y bastante más conversación. El sarcasmo, en este caso, no es un simple recurso estilístico: sirve para señalar desigualdades y devolver el golpe a quienes todavía parecen sentirse demasiado cómodos ejerciendo determinados privilegios. 

“Un Ocell Ha Mort” introduce una imagen de fragilidad y pérdida que encaja en el paisaje emocional del álbum. Por otro lado “Aniversari 2025” remite a la memoria y a esas fechas señaladas que pueden reabrir capítulos que creíamos cerrados. Finalmente, “Dona’m Un Motiu” pone el broche a un recorrido atravesado por las preguntas, las contradicciones y la necesidad de encontrar alguna explicación cuando las cosas dejan de tener sentido. Las doce canciones forman así un conjunto que invita a escuchar el álbum de principio a fin, dejando que sus diferentes estados de ánimo se entrelacen. 

La personalidad de este trabajo también se construye desde los créditos. Joana Subirats asume la producción, mientras que Santi García se encarga de la mezcla y Víctor García, vinculado al estudio Ultramarinos Costa Brava, firma la masterización. La apuesta sonora favorece las guitarras, las texturas y una crudeza que evita pulir en exceso las aristas de las canciones. El objetivo no parece ser alcanzar una perfección impoluta, sino conservar el nervio y la identidad del grupo. 

En el terreno compositivo encontramos otra novedad importante: Marina Rico, María Riba y Joana Subirats han trabajado conjuntamente en las canciones del disco, reforzando la dimensión colectiva de un proyecto cuya personalidad nace del encuentro entre sus integrantes. El sexteto lo completan Emma Dotres, a la guitarra; Ona Salabert, al bajo; y Berta Batiste, a la batería. Seis músicas que siguen construyendo un lenguaje propio, sin renunciar a la experimentación ni a esa mezcla de vulnerabilidad, descaro y mala leche que tan bien les sienta. 

La evolución respecto a “Al·larma” resulta especialmente interesante porque no implica renunciar a su identidad, sino ensancharla. Las melodías conviven ahora con una instrumentación más rugosa y una atmósfera menos amable, mientras las letras alternan experiencias íntimas con cuestiones sociales que van mucho más allá de las cuatro paredes de una habitación. El resultado es un trabajo que encuentra su fuerza precisamente en esa convivencia entre lo personal y lo colectivo. 

En Chicas En Banda celebramos que Al·lèrgiques Al Pol·len continúen explorando nuevos territorios sin perder aquello que las hace tan especiales. Nos fascina su capacidad para incomodar, reírse de determinadas convenciones y hablar de asuntos complejos sin adoptar una solemnidad impostada. “No T’ho Desitjo Mai” confirma que siguen teniendo cosas que contar y nuevas maneras de hacerlo. Y si algunas heridas terminan convertidas en canciones capaces de acompañarnos, sacudirnos y hasta arrancarnos una sonrisa, quizá no todo lo que nos duele tenga que acabar siendo una derrota.