Hay lugares que caben estupendamente en una postal hasta que uno decide mirar lo que ocurre fuera del encuadre. L’arannà, el dúo formado por Anna Sala y Lara Magrinyà, hacen precisamente ese ejercicio en “Tanta Mar Per Tant Poca Illa”, segundo adelanto de su próximo disco, “Turmarí”.
La canción pone los pies en una de las grandes paradojas de las Pitiusas: convivir con una Ibiza convertida en objeto de deseo internacional mientras encontrar una vivienda se vuelve una empresa cada vez más ardua para quienes viven y trabajan allí. Lujo y precariedad separados a veces por apenas unos kilómetros, turismo y vida cotidiana compartiendo una isla que no siempre parece pertenecer a quienes la habitan.
L’arannà abordan esa realidad sin convertir la canción en un panfleto. Hay ironía, afecto por las islas y también una mirada incómoda hacia sus contradicciones, incluida la turistificación y las desigualdades que crecen al calor de ese modelo. El propio título procede de un conocido verso del poeta ibicenco Jean Serra i Torres.
Y la forma de contarlo tampoco es baladí. Dos tonadas populares pitiusas se van alternando mientras las castañuelas ibicencas, los teclados y la electrónica estrechan manos que, sobre el papel, podrían parecer bastante alejadas. Tradición y contemporaneidad terminan así compartiendo habitación, igual que las dos Ibizas que sobrevuelan la canción: la popular y la de escaparate.
No es una combinación fortuita. Sala y Magrinyà, ambas pianistas de formación clásica, llevan tiempo escarbando en el patrimonio musical de Ibiza y Formentera, especialmente en el cant redoblat, una forma tradicional de canto que han pasado por su particular tamiz electrónico. Esa investigación vertebra buena parte de “Turmarí”, donde instrumentos y materiales de raíz conviven con sintetizadores y otras sonoridades actuales.
“Tanta Mar Per Tant Poca Illa” toma el relevo de “Una Cançó Em Demanau” y deja una segunda pista de lo que encontraremos en “Turmarí”, que verá la luz el 30 de octubre a través de Bankrobber. El disco tendrá además su presentación en Barcelona el 7 de noviembre en L’Auditori.
La canción llega acompañada por un videoclip creado por Sergi Perpinyà, encargado de trasladar también a las imágenes ese choque entre territorio, deseo y realidad.
L’arannà consiguen así algo bastante más interesante que cantarle a una isla bonita: rascar el barniz del paraíso para preguntarse quién puede permitirse realmente vivir en él. Porque quizá haya mucha mar para tan poca isla; lo que parece escasear, cada vez más, es la isla para quienes la llaman casa.

