El nacimiento de una banda con mucho recorrido
Las Potras fue un grupo formado en 2015 en Oviedo por Amelia Díaz (voz y guitarra), procedente de Las Truchas; Patricia Álvarez (batería y voces), ambas componentes de Chiquita y Chatarra, compaginando las dos bandas de manera simultánea; Amelia y Patricia también formaron parte de Subbuteo y asimismo Patricia pasó por Latacher, grupo que más tarde pasó a llamarse Las Malvinas; completaban la formación Tricia Fernández (bajo), integrante de grupos como Overbit, Mano Lyn Experience e Ira, además de guitarrista de Las Chili Con Carne.
Como puede verse, las cuatro componentes no llegaban precisamente como principiantes. Todas acumulaban una notable experiencia sobre los escenarios y en distintos proyectos de la escena underground, algo que se percibía desde el primer acorde. Las Potras nacieron con el motor ya en marcha, sin necesidad de rodaje, con esa mezcla de descaro, actitud y electricidad que solo ofrecen las bandas curtidas. Su propuesta destilaba garage, punk y rock and roll sin artificios, con una personalidad libérrima y una energía casi telúrica.

Los primeros conciertos: sin frenos desde el principio
Las Potras se explayaron con soltura durante aquellos primeros pasos. Apenas unos meses después de formarse ya estaban subiéndose a los escenarios con absoluta naturalidad, dejando claro que aquello iba muy en serio.
En septiembre de 2015 tocaron en El Fauno, en Oviedo, con motivo del primer aniversario de la sala. Un mes después, en octubre, actuaron en el Bar El Diañu, también en Oviedo, continuando con esa inercia ascendente que comenzaba a hacer ruido dentro del circuito alternativo.
El mes de noviembre fue especialmente intenso. Actuaron en la sala Acapulco de Gijón con motivo del décimo aniversario del programa Por Los Buenos Tratos, compartiendo escenario junto a Nosoträsh, Pauline En La Playa, Anabel Santiago, Buen Suceso y Las Casi Casiotone. Aquella cita reunió propuestas muy diversas, y Las Potras dejaron su impronta entre guitarras afiladas y una actitud que cimbraba al público.
Ese mismo mes también viajaron hasta Madrid para tocar en la mítica sala Maravillas, dentro de la fiesta de presentación del fanzine Sisterhood, compartiendo cartel con Las Odio y Le Parody. Una actuación que confirmó que la banda comenzaba a abrirse camino más allá de Asturias.

“Mata Suegras”: un debut para reivindicar
En enero de 2016 lanzaron su primer trabajo en formato digital. Diez canciones bajo el título de “Mata Suegras”, grabadas en Circo Perrotti de Gijón con Jorge Explosion a los mandos de la grabación.
El disco estaba compuesto por “El Residente”, “Piña Colada”, “Ciénaga”, “Why You Come Back”, “Crying For You”, “Cheap Party”, “Dientes Rotos”, “Disciplina”, “Cómo Te Mueves” y “Rocanrolín”.
Aquellas diez composiciones sonaban a destajo, sin maquillaje y sin concesiones. Garage de alto voltaje, punk en pequeñas pero constantes dosis, guitarras cortantes y una base rítmica que avanzaba como una locomotora desbocada. Diez canciones que son diez pequeñas joyas y que, probablemente, merecieron un reconocimiento mucho mayor del que finalmente obtuvieron. Un trabajo fresco, espontáneo y con ese aroma de urgencia creativa que convierte algunos discos en pequeñas piezas de culto.
Un 2016 cargado de carretera y escenarios
La actividad de Las Potras durante 2016 fue constante. En febrero estuvieron tocando en Lata De Zinc, en Oviedo, junto a Operarias. En marzo actuaron en La Salvaje, también en Oviedo, compartiendo cartel con los veteranos La Ruta.
Ese mismo mes viajaron hasta Valencia para tocar en La Residencia junto a Power Balance, Generación Basura y Co! Sparrer, demostrando que el grupo empezaba a dejar su huella fuera de Asturias.
En mayo regresaron a Lata De Zinc para compartir escenario con Gilda y Los Jolmes, ejerciendo además como teloneras de los gallegos Terbutalina, otra de las bandas de referencia dentro del garage estatal.

Francia, festivales y más kilómetros
El verano también llevó a Las Potras más allá de las fronteras españolas. En junio viajaron a Francia para actuar en Biarritz, concretamente en el Bar De La Plage, ampliando así su radio de acción y dejando su descarga de rock and roll en tierras francesas.
Ese mismo mes volvieron a Lata De Zinc para participar en un evento organizado por Primongol, compartiendo escenario con Sonic Angels, Miki y Los Doras y Tigre y Diamante.
Ya en agosto participaron en La Canalla Fiesta Del Túnel, celebrada en la Playa de Salinas, en Castrillón (Asturias), otro escenario donde su directo volvió a demostrar que la banda funcionaba especialmente bien cuando los amplificadores rugían sin contemplaciones.
El último tramo de la banda y el cassette
Antes de finalizar el año, en diciembre, regresaron a la sala Acapulco de Gijón para compartir escenario con Las Munjitas Del Fuzz, que presentaban su disco “Satán Sal De Mí”. Una nueva oportunidad para comprobar la buena salud de una formación que seguía acumulando actuaciones con paso firme.
En marzo de 2017 aquellas canciones que hasta entonces solo existían en formato digital se materializaron finalmente en formato físico mediante una cinta de cassette, autoeditada por la propia banda y publicada en tres colores distintos: rosa, blanco y negro.
La presentación del cassette tuvo lugar ese mismo mes en Biarritz, dentro de la Convention Tattoo Biarritz, celebrada en el Casino Municipal. Un mes después, en abril, Las Potras también participaron en el Gijón Sound Festival, una de sus últimas apariciones conocidas sobre un escenario.

Un silencio sin despedidas
Hasta aquí llegó la historia de Las Potras. Prácticamente tras la edición en formato físico de “Mata Suegras”, no volvió a saberse nada más del grupo. Ni siquiera desde sus redes sociales anunciaron una despedida oficial o un final de etapa. Simplemente, el ruido cesó.
Sin embargo, aquello no significó el final del camino para sus componentes. Por separado continuaron dando guerra en otros proyectos, algunos de ellos paralelos a la propia existencia de Las Potras, como Chiquita y Chatarra o Las Chili Con Carne, manteniendo viva esa llama garagera y punk que siempre caracterizó su trayectoria.
Aunque su recorrido fue breve, Las Potras dejaron un pequeño artefacto sonoro que sigue conservando toda su frescura. Una banda de las que aparecieron sin hacer demasiado ruido mediático, pero que supieron sacudir los escenarios con autenticidad, nervio y una saludable ausencia de postureo. De esas formaciones que no necesitaban grandes discursos: bastaban unos cuantos acordes, amplificadores al límite y muchas ganas de incendiar cada concierto.
Fuente: Chicas En Banda

