LAS CHILI CON CARNE 

Un grupo nacido para pasarlo bien 

Las Chili Con Carne se crearon en el año 2013 en León. La formación estuvo compuesta por Abi, Nerea Coombes, Ira (guitarra), Sar Ina y Virg. Desde el primer momento dejaron muy claras sus intenciones: aquello no nacía con la idea de conquistar el mundo ni de perseguir grandes metas dentro de la música. Como ellas mismas decían, hacían punk guarro, o, si se prefería, punk primario femenino. En cualquier caso, el objetivo era mucho más sencillo y mucho más honesto: montar una banda, hacer ruido, echarse unas risas y disfrutar de cada ensayo y de cada concierto sin más pretensiones. 

Y precisamente esa ausencia de cálculo era una de sus mayores virtudes. Sin poses, sin artificios y con un saludable desaliño militante, Las Chili Con Carne apostaban por canciones directas, de las que entran como un escupitajo sonoro y salen dejando un buen puñado de decibelios flotando en el ambiente. Punk áspero, macarra y espontáneo, cocinado con la urgencia de quien enchufa los amplificadores porque sí, porque apetece. 

Primeras grabaciones caseras 

Durante aquellos primeros meses comenzaron a dejar constancia de su propuesta mediante algunos clips caseros que circularon entre amistades, seguidores y curiosos de la escena underground. Entre aquellas primeras grabaciones figuraban las canciones “Shit List”, “Mota” y una versión del clásico de The Dictators, “Stay With Me”

Aquellos vídeos desprendían exactamente lo que era la banda en esos primeros compases: frescura, actitud, una buena dosis de tralla y ninguna preocupación por pulir las esquinas. Todo sonaba bronco, inmediato y tremendamente divertido. 

Los primeros escenarios 

En noviembre de 2013 llegó el momento de estrenarse en directo. Su primer concierto tuvo lugar en la sala Valentino’s, en León, una puesta de largo que sirvió para trasladar al escenario toda esa energía primaria que ya apuntaban en sus primeras grabaciones. 

La experiencia debió dejar buen sabor de boca porque apenas unos meses después, en enero de 2014, concretamente durante la Noche de Reyes, regresaron a la misma sala. En aquella ocasión compartieron escenario con Superchinese Fuzz, continuando así sus primeros pasos dentro del circuito leonés. 

Festivales y concursos 

No fue hasta junio de 2014 cuando Las Chili Con Carne ofrecieron su siguiente concierto. Lo hicieron gracias a su participación en el Rec Music Fest, celebrado en Vilecha (León), donde compartieron cartel junto a Lucky Loosers, The Lonely Boy & The Violents, El Violento Frankie, Los Discípulos y Hammercross

Aquel festival supuso una nueva oportunidad para seguir mostrando su propuesta, tan sencilla como efectiva, basada en la inmediatez, el nervio y unas canciones que no daban demasiadas vueltas antes de lanzarse al cuello del oyente. 

Pocos meses después, en agosto, decidieron apuntarse a la octava edición del concurso de bandas locales Rockpills, certamen que se celebró durante un par de meses en El Gran Café de León. Dentro de ese concurso actuaron en la conocida sala leonesa durante el mes de septiembre, añadiendo otra actuación más a la breve pero intensa trayectoria del grupo. 

El principio del final 

Poco después llegaron los cambios que terminarían por frenar la actividad de la banda. Las Chili Con Carne se quedaron sin guitarrista cuando Ira se trasladó a Asturias para formar parte de Las Potras. A esa marcha se unió también la pérdida de la bajista, dejando a la formación muy tocada y provocando que el grupo desapareciera durante una temporada del mapa. 

En abril de 2015 anunciaron la incorporación de una nueva guitarrista. Sin embargo, el nombre de aquella nueva integrante nunca llegó a trascender y, en realidad, tras aquel anuncio ya no volvió a saberse nada más de Las Chili Con Carne

Su historia fue corta, pero dejó el recuerdo de una banda nacida sin presiones, sin estrategias y sin más combustible que las ganas de tocar. Punk primario, guitarras sin barniz, actitud de barrio y una filosofía que resumía perfectamente su existencia: divertirse mientras durara la gasolina. Y, aunque el recorrido fuese breve, siempre quedará la sensación de que aquellas canciones olían a local de ensayo, cerveza caliente y amplificadores a punto de reventar. 

Fuente: Chicas En Banda