Hay comentarios que, además de resultar profundamente desafortunados, retratan de cuerpo entero a quien los pronuncia. Y hay artistas que, lejos de dejar que semejantes exabruptos caigan en el olvido, deciden transformarlos en combustible creativo. Eso es precisamente lo que han hecho Pinpilinpussies con “Para Ser Dos Chicas”, su tercer trabajo discográfico, un álbum que nace de una experiencia tan desagradable como reveladora y que convierte la indignación en una contundente declaración de intenciones. Porque, a estas alturas de la película, todavía parece que algunas personas necesitan descubrir que el talento no entiende de géneros.
Para comprender el origen de este nuevo capítulo en la trayectoria del dúo hay que retroceder hasta 2024. Durante uno de sus conciertos, mientras Ane Barcena y Raquel Pagès hacían lo que mejor saben hacer, subirse a un escenario y disfrutar de la música, un individuo decidió obsequiarlas con una de esas perlas verbales que nadie había solicitado: “Para ser dos chicas tocáis bien y encima estáis buenas”.
Ahí queda la lindeza. Una frase que, disfrazada torpemente de cumplido, escondía una buena ración de condescendencia, prejuicios y machismo de manual. Como si dos mujeres necesitaran una especie de certificado extraordinario para demostrar que saben manejar sus instrumentos o como si su apariencia física tuviera alguna relevancia a la hora de valorar lo que sucede sobre las tablas.
Lo que aquel espectador probablemente consideró una ocurrencia ingeniosa terminó convirtiéndose, dos años y medio después, en el germen de un disco. Y no de uno cualquiera, sino del tercero de Pinpilinpussies, que han decidido recuperar aquellas palabras y darles la vuelta hasta convertirlas en el título de su nueva criatura musical.
“Para Ser Dos Chicas” surge así de una reflexión que va mucho más allá de un episodio aislado. Porque aquel comentario no representa únicamente la salida de tono de un espontáneo, sino toda una colección de actitudes y opiniones que siguen persiguiendo a las mujeres dentro y fuera de la industria musical. Esas valoraciones aparentemente inocentes que comienzan con un “para ser chicas…” y que, bajo una pátina de admiración, continúan colocando el talento femenino en una categoría aparte.
Y precisamente contra esa mentalidad caduca, que parece empeñada en sobrevivir a cualquier intento de modernización, se posicionan Ane y Raquel con este nuevo lanzamiento.
Conviene recordar, para quienes todavía no hayan tenido ocasión de cruzarse con ellas, que Pinpilinpussies son, ante todo, dos amigas que disfrutan componiendo canciones, tocando juntas y compartiendo su particular universo musical. Sin necesidad de adornos innecesarios, etiquetas paternalistas ni explicaciones suplementarias. Dos músicas que hacen lo que les gusta, que se divierten con ello y que no tienen por qué justificar su presencia sobre un escenario ante absolutamente nadie.
Esa naturalidad, tan sencilla en apariencia y tan significativa en determinados contextos, forma parte del espíritu que rodea al proyecto. Porque detrás de toda esta historia también existe una reivindicación elemental: poder dedicarse a la música sin que el género de quienes la interpretan se convierta constantemente en el centro de la conversación.
El nuevo álbum llega de la mano de Aloud Music, sello encargado de ponerlo en circulación en una edición en vinilo de color azul turquesa. Un detalle que aporta un atractivo añadido al lanzamiento y que hará las delicias de quienes todavía disfrutan colocando un disco sobre el giradiscos, contemplando su carpeta y dejándose llevar por ese pequeño ritual que las plataformas digitales no han conseguido desterrar.
Pero más allá del formato, del título y de las circunstancias que propiciaron su nacimiento, “Para Ser Dos Chicas” tiene también una destinataria colectiva muy concreta.
El trabajo está dedicado a todas aquellas mujeres que han acompañado al dúo durante su recorrido, a quienes han permanecido a su lado y a las que continúan enfrentándose a comentarios, comportamientos y situaciones que deberían llevar muchísimo tiempo desterrados de nuestra sociedad. Una dedicatoria que funciona como agradecimiento, pero también como gesto de complicidad y resistencia compartida.
Porque el disco no pretende limitarse a señalar una frase desafortunada pronunciada en un concierto. Su trasfondo apunta hacia una realidad bastante más amplia, esa que obliga a muchas artistas a convivir con valoraciones sobre su físico, cuestionamientos de su capacidad o comparaciones que difícilmente se aplicarían a sus compañeros masculinos.
Y lo más llamativo es que, en pleno siglo XXI, todavía resulte necesario insistir en algo tan elemental.
Lejos de quedarse únicamente en la denuncia, Pinpilinpussies han optado por responder desde el terreno que mejor conocen: la creación musical. Una manera de canalizar el hartazgo sin renunciar a su identidad, convirtiendo una experiencia irritante en el punto de partida de una nueva etapa discográfica.
Por si la llegada del álbum no fuera suficiente motivo de celebración, Ane Barcena y Raquel Pagès han acompañado su publicación con el estreno del videoclip de “Nunca”, una de las canciones incluidas en este tercer trabajo. La pieza audiovisual lleva la firma de Mario Suárez, responsable de su dirección, y amplía la presentación de este nuevo repertorio con una propuesta visual.
De esta manera, el dúo presenta simultáneamente un disco y un videoclip, dos novedades que sirven para poner el foco sobre una formación que continúa avanzando sin perder de vista aquello que la mantiene unida: la amistad, las ganas de hacer canciones y el placer de compartirlas con el público.
Lo que comenzó con una frase machista lanzada desde la platea ha terminado adquiriendo una dimensión completamente distinta. Aquellas palabras, concebidas desde la superioridad y el menosprecio, regresan ahora transformadas en el nombre de un álbum que cuestiona precisamente la mentalidad de la que surgieron.
Y ahí reside buena parte de la mordacidad de esta historia: convertir un comentario condescendiente en una afirmación de identidad, darle la vuelta al prejuicio y utilizarlo como altavoz de una reivindicación colectiva.
Así pues, “Para Ser Dos Chicas”, Pinpilinpussies recuerdan que el escenario no es un lugar donde las mujeres deban demostrar que merecen estar, sino un espacio que les pertenece por derecho propio, exactamente igual que a cualquier otro músico.


