La 126 desatan su versión más gamberra y electrizante con “Nada Puede Hacernos Mal” 

¡Que se aparten los muebles, que La 126 vienen con ganas de armar jaleo! Las ilicitanas han decidido subir la apuesta, revolver el gallinero musical y darle una buena sacudida a los amplificadores con “Nada Puede Hacernos Mal”, su nuevo trabajo discográfico. Desde Elche, y con una actitud que no entiende de remilgos ni medias tintas, el grupo continúa abriéndose paso a golpe de guitarras, emociones a flor de piel y una saludable dosis de descaro. Una nueva aventura sonora en la que las revoluciones se disparan, las buenas maneras se quedan en la puerta y el rock se convierte en el mejor cómplice para soltar todo lo que llevan dentro. 

La 126 se han hecho un huequecito en esa nueva hornada de grupos que está recuperando el músculo del rock para darle una vuelta de tuerca y adaptarlo a sus propias inquietudes. Nada de fórmulas prefabricadas ni poses de escaparate: aquí mandan las vísceras, las melodías con gancho y una personalidad que va ganando enteros a cada paso. Ya nos habían ido poniendo los dientes largos con “Alguien Especial”, “Todo Puede Pasar”, “Despedida (De Una Vez Por Todas)” y “Quiero Guardarte”, cuatro adelantos que han ido dejando un estupendo reguero de expectación y de los que en Chicas En Banda hemos hablado con muchísimo gusto, porque seguirles la pista a estas chicas se está convirtiendo en una costumbre de lo más entretenida. 

Su particular universo gira alrededor de ese maravilloso desbarajuste que supone andar por la veintena, una edad en la que todo parece urgente, definitivo y, a ratos, un auténtico circo de tres pistas. Amistades que son refugio, relaciones que ponen el corazón a hacer malabarismos, decepciones que escuecen más de la cuenta y una autoestima que algunos días está por las nubes y otros necesita un buen empujoncito. La 126 convierten ese batiburrillo emocional en canciones que hablan sin rodeos, con una frescura poco habitual y esa sinceridad que conecta porque no necesita disfrazarse de nada. Sus letras tienen algo de conversación entre amigas, de confesión a deshoras y de grito liberador después de una semana de esas que mejor olvidar. 

El disco llega de la mano de Mushroom Pillow y también trae una pequeña golosina para quienes siguen profesando devoción al vinilo. La edición en este formato esconde dos canciones inéditas que no se pueden escuchar en las demás versiones, una de ellas con la colaboración de Pinpilinpussies, otro nombre que sabe perfectamente cómo poner patas arriba el panorama guitarrero. Un añadido de lo más apetecible para quienes disfrutan coleccionando música en formato físico y consideran que un buen disco también merece ser acariciado, contemplado y colocado con orgullo en la estantería. 

Y por si semejante festín guitarrero no fuera suficiente, La 126 también se han sacado de la manga un nuevo videoclip para “Me Quedo Dormida”, una de las canciones que acompaña esta aventura discográfica. La pieza audiovisual lleva la firma de Diego Jurado, encargado de ponerse detrás de la cámara para sumar una nueva dimensión visual al universo de las ilicitanas. 

Eso sí, conviene ir preparando los tímpanos, porque las propias protagonistas ya han advertido que esta nueva entrega viene bastante más asilvestrada de lo que nos tenían acostumbrados. Más contundencia, más distorsión, más alaridos y menos ganas de comportarse como señoritas aplicadas. La 126 no parecen especialmente preocupadas por encajar en ninguna etiqueta ni por descubrir la fórmula mágica del éxito. Su prioridad es bastante más estimulante: dejarse llevar por aquello que realmente les entusiasma, aunque eso implique ensuciar un poquito más el sonido, arañar las guitarras y darle rienda suelta a su faceta más deslenguada. 

Y si alguien tiene la culpa de semejante transformación, que mire directamente hacia los escenarios. Después de una buena temporada de conciertos, kilómetros y sudor compartido, las ilicitanas han terminado por descubrir que su lugar favorito está bajo los focos, con los instrumentos echando chispas y el público convertido en cómplice de sus travesuras musicales. Tocar hasta quedarse sin aliento, desgañitarse sin contemplaciones y provocar una conexión de alto voltaje con quienes tienen delante se ha convertido en su particular declaración de intenciones. Lo verdaderamente interesante es que ahora han conseguido trasladar toda esa efervescencia a las grabaciones, conservando buena parte de la electricidad que desprenden cuando se suben a las tablas. 

“Nada Puede Hacernos Mal” se presenta así como un nuevo capítulo en la evolución de La 126, uno en el que las chicas parecen haber encontrado el punto exacto entre la sensibilidad y el alboroto, entre las confesiones que salen del estómago y las guitarras que piden guerra. Un trabajo que no renuncia a sus inquietudes generacionales, pero que las envuelve en una sonoridad más cruda, impetuosa y descaradamente divertida. 

Las de Elche vienen con las pilas cargadas, el corazón sin blindaje y unas ganas tremendas de hacer ruido. Y aunque el título del disco asegure que nada puede hacerles daño, lo que sí parece bastante probable es que sus canciones provoquen algún que otro revolcón emocional. Porque crecer puede ser un auténtico lío, pero hacerlo entre amigas, guitarras y decibelios tiene, desde luego, mucha más gracia.