¿Quién demonios dijo que a los 27 años había que tener la vida resuelta, las ideas ordenaditas y un manual de instrucciones para sobrevivir a la edad adulta? Porque, si alguien lo tiene, que lo vaya compartiendo. Luz Abril y María Lázaro, las dos cabezas pensantes y corazones inquietos de Poster Boy, parecen tener bastante claro que hacerse mayor es una aventura mucho más disparatada de lo que nos habían contado. Y precisamente de ese delicioso embrollo nace “Cómo Conocí A Poster Boy”, el primer Ep del dúo murciano-madrileño, una carta de presentación repleta de guitarras, sentimientos a medio descifrar y pequeñas turbulencias existenciales.
Después de ir dejando miguitas musicales durante los últimos meses, Poster Boy ponen todas sus cartas sobre la mesa con seis canciones que sirven para dibujar su particular universo sonoro. Un territorio donde el pop de ensoñación se pone un poquito sombrío, las guitarras campan a sus anchas y las melodías parecen flotar entre la delicadeza y cierta inquietud emocional. Nada de grandes aspavientos ni artificios innecesarios: lo suyo consiste en transformar las peripecias del día a día en canciones que se te cuelan por los oídos y terminan encontrando acomodo en algún rincón de la cabeza.
En su recetario musical aparecen ingredientes que recuerdan a Phoebe Bridgers, Alvvays, Momma, Girl In Red y Ethel Cain, nombres que ayudan a entender por dónde se mueven sus inquietudes artísticas. Pero las chicas no se limitan a reproducir las fórmulas de sus referentes. Prefieren removerlas a su antojo, añadirles sus propias vivencias y cocinar una identidad que empieza a adquirir un sabor reconocible. El resultado es una propuesta que combina cierta bruma melancólica con una frescura muy de andar por casa, de esas que convierten una confesión aparentemente sencilla en algo capaz de removerte por dentro.
Y ojo al título, porque tiene bastante más miga de la que parece. “Cómo Conocí A Poster Boy” le hace un guiño descarado a la popular serie Cómo Conocí A Vuestra Madre, pero también aprovecha la referencia televisiva para lanzar una pequeña reflexión sobre las expectativas que acompañan a la supuesta madurez. En la ficción, sus protagonistas rondan los 27 años y parecen desenvolverse como adultos hechos y derechos, con sus trabajos, sus relaciones y sus planes de futuro. Aunque, claro, basta rascar un poquito para descubrir que sus vidas son un continuo carrusel de situaciones inesperadas, decisiones cuestionables y enredos de campeonato.
Y ahí es donde Luz y María encuentran el paralelismo perfecto con su propia realidad. Ellas también tienen 27 años y han descubierto que eso de convertirse en una persona adulta funcional no sucede por arte de birlibirloque. Lejos de alcanzar esa imaginaria meta en la que todo encaja, la vida sigue lanzando interrogantes, sorpresas y algún que otro quebradero de cabeza. Porque cumplir años no viene acompañado de un certificado de sabiduría ni de un mapa infalible para orientarse entre las incertidumbres. A veces, lo único que puedes hacer es improvisar sobre la marcha y procurar no perder demasiado el norte.
Ese tira y afloja entre lo que una imaginaba que sería su vida y lo que realmente termina sucediendo se convierte en el hilo conductor de las seis composiciones. Bajo la producción de Dani Sabater, Poster Boy construyen un pequeño retrato generacional donde conviven las dudas, las expectativas, las contradicciones y esa sensación tan familiar de estar aprendiendo a vivir mientras todo sigue girando. Sus letras se acercan a las experiencias cotidianas sin necesidad de disfrazarlas de grandes epopeyas, encontrando precisamente en lo aparentemente insignificante buena parte de su encanto.
Y como los 27 años están dando para unas cuantas reflexiones, algún que otro quebradero de cabeza y bastante material musical, Poster Boy acompañan este estreno con un nuevo videoclip para “27”. Una pieza audiovisual que se suma a la puesta de largo del dúo y que lleva al terreno de las imágenes una de las canciones de este debut. Porque, puestos a lidiar con las incertidumbres de la edad adulta, qué mejor que hacerlo con una buena banda sonora y su correspondiente ración de imágenes. Luz y María siguen ampliando así su particular universo creativo, demostrando que eso de cumplir años quizá no venga con instrucciones, pero sí puede traer canciones estupendas bajo el brazo.
Con este primer Ep, Poster Boy se hacen un hueco en el efervescente panorama alternativo nacional, demostrando que la vulnerabilidad también puede tener mucho carácter y que las guitarras son unas compañeras estupendas para atravesar los pequeños terremotos de la existencia. Su propuesta no pretende ofrecer respuestas definitivas ni solucionar de un plumazo los misterios de la vida adulta. Más bien invita a compartir las preguntas, abrazar las contradicciones y descubrir que no tenerlo todo bajo control tampoco es el fin del mundo.
Porque quizá el verdadero truco de los 27 no consista en saber exactamente adónde vas, sino en aprender a disfrutar del desconcierto mientras encuentras tu propio camino. Y Poster Boy han decidido ponerle banda sonora a semejante aventura. Entre melodías nebulosas, guitarras con personalidad y emociones que no necesitan pedir permiso, “Cómo Conocí A Poster Boy” abre la puerta a una historia que, como en las buenas series, promete tener todavía muchos capítulos por delante.

