Las Chinas – “El Hombre Salvaje / Amor En Frío” (RCA Victor, 1980) 

Por Vicente Ribas 

En 1980 todavía había mucha gente intentando entender qué demonios estaba pasando con aquella explosión de grupos raros, flequillos imposibles y guitarras nerviosas que empezaba a sacudir Madrid. Mientras algunos seguían atrapados entre cantautores solemnes y rock urbano con pinta de taller mecánico, aparecieron Las Chinas, cinco chicas que decidieron formar una banda cuando aquello todavía no parecía una idea especialmente cómoda ni rentable. Y claro, el resultado fue un single que más de cuarenta años después sigue sonando fresco, extraño y elegantemente descarado. 

Publicado por RCA Victor y producido por Honorio Herrero, “El Hombre Salvaje / Amor En Frío” fue el único sencillo que Las Chinas editaron mientras el grupo seguía en activo; con el tiempo se rescataron algunas otras canciones del grupo, pero eso ya es otra historia. Apenas dos canciones. Menos de cinco minutos de música. Suficiente, aun así, para dejar una pequeña grieta dentro de la primera oleada de la nueva ola española. 

La banda estaba formada por María José Serrano (que poco después terminaría siendo conocida como Kikí d’Akí) en la voz, Montse Cuní al bajo, Isabel Pérez-Jurado, conocida dentro del grupo como Luna, a la guitarra, Miluca Sanz en los teclados e Isabel Acosta, rebautizada como Speedy, a la batería. Alrededor del grupo orbitaban además varios nombres importantes de aquella escena madrileña todavía en construcción. Montse Cuní era por entonces pareja de Luis Auserón, hermano de Santiago Auserón, y toda aquella mezcla de amistades, bares, conciertos y conexiones acabó convirtiéndose en una especie de laboratorio improvisado para la nueva ola española. 

Juntas construían una mezcla rarísima para la época: tenían algo del punk británico, algo del pop francés sesentero y también esa sensación de grupo que parece funcionar al borde del caos, como si las canciones pudieran desmontarse en cualquier momento y aun así seguir teniendo estilo. 

La cara A, “El Hombre Salvaje”, entra directa con un sonido juguetón y casi ingenuo, pero debajo de esa apariencia ligera hay bastante más mala leche de la que parece. La canción mezcla melodías aparentemente dulces con una energía nerviosa y acelerada que encaja perfectamente con aquel Madrid que empezaba a despertar después de años de grisura. Todo suena rápido, espontáneo y ligeramente desordenado, como si alguien hubiese metido a un grupo yeyé en un garito lleno de humo y cerveza caliente. La voz de María José Serrano tiene además ese tono entre distante y burlón que convierte cada frase en una especie de provocación elegante. 

Pero el verdadero golpe llega en la cara B. “Amor En Frío” cambia completamente el ambiente y demuestra que Las Chinas no eran simplemente otra banda divertida de principios de los ochenta. La canción, compuesta por Kiko Rivas y Santiago Auserón (quien más adelante la tocarían con Radio Futura) tiene una sofisticación poco habitual para la época. Aquí aparece un sonido mucho más nocturno, más contenido y emocionalmente ambiguo. La letra habla del desgaste sentimental sin necesidad de dramatizar demasiado, algo que termina haciéndola todavía más triste. Hay una sensación constante de distancia emocional, como si todo estuviese ocurriendo detrás de un cristal empañado. Y lo más sorprendente es que sigue sonando moderna: las guitarras, los teclados y la interpretación vocal tienen una elegancia fría que muchas bandas posteriores intentaron copiar durante años. 

Escuchando hoy este single da la impresión de que Las Chinas aparecieron demasiado pronto para su propio tiempo. Tenían imagen, personalidad y canciones, aunque pocas, pero la industria española de principios de los ochenta todavía funcionaba con bastante torpeza cuando se trataba de grupos que se salían un poco de la norma. Mientras otras bandas de la Movida terminaron convertidas en nombres gigantescos, ellas quedaron como una especie de secreto bien guardado dentro de aquella escena. 

Y quizá precisamente ahí reside parte de su encanto. “El Hombre Salvaje / Amor En Frío” no suena a monumento histórico ni a pieza de museo. Suena vivo. Suena a juventud desordenada, a noches larguísimas y a una banda que parecía tocar como si no tuviera demasiado interés en pedir permiso. Un single pequeño, raro y brillante que todavía conserva esa capacidad de hacer sentir que algo estaba empezando a cambiar.